LOGROÑO, 17 de octubre. El Banco de Alimentos de La Rioja ha lanzado un llamamiento urgente en busca de 780 voluntarios para su próxima 'Gran Recogida', un evento que pretende reunir 200.000 kilos de alimentos durante los días 7, 8 y 9 de noviembre. Esta edición, que se llevará a cabo en 65 establecimientos de la comunidad, anticipa un crecimiento respecto a los 178.817 kilos recogidos el año anterior.
En una rueda de prensa, el presidente del Banco de Alimentos en La Rioja, Juan Carlos Fernández, acompañado del vicepresidente Manuel Pascual y los chefs Ignacio y Carlos Echapresto, quienes han asumido el rol de padrinos de la campaña, compartieron detalles sobre esta iniciativa tan esperada.
Serán un total de 65 puntos de recogida, 39 de los cuales estarán localizados en Logroño, mientras que 26 se hallarán en otras ciudades de La Rioja. Estas ubicaciones ofrecerán a la ciudadanía la oportunidad de contribuir, ya sea a través de donaciones de alimentos en físico o mediante aportaciones económicas. Pascual destacó que, independientemente de la modalidad de donación, todo se traduce en alimentos para aquellos en necesidad.
Aunque la 'Gran Recogida' es el evento más icónico del Banco, la posibilidad de contribuir está abierta durante todo el año. En 2022, las donaciones de empresas y particulares alcanzaron un total de 916.914 kilos, lo que marca un descenso significativo con respecto al millón de kilos recolectados en años anteriores, fenómeno que se atribuye a la inflación y la disminución de las aportaciones empresariales.
El Banco de Alimentos se ha comprometido a retomar el hito del millón de kilos, una meta que no se ha alcanzado desde el año 2011. Para incentivar la participación, se han programado mesas informativas que estarán activas desde el 31 de octubre hasta el 2 de noviembre, con el objetivo de movilizar a la comunidad en la 'Gran Recogida'.
Actualmente, esta institución apoya a unas 9.000 personas, y Fernández mencionó que, según la tasa AROPE, el 2,7% de la población en la región no puede permitirse consumir proteínas animales cada dos días. Este dato resalta una realidad preocupante: el hambre del siglo XXI ya no se manifiesta únicamente a través de desastres visibles, sino que está relacionada con dietas poco saludables.
El presidente del Banco puntualizó que “el hambre no es la misma que hace décadas. Hoy en día, el consumo de alimentos ultraprocesados es considerablemente más económico que el de productos frescos y saludables. Debemos cambiar nuestra conversación sobre el hambre hacia una discusión sobre la calidad de la alimentación”, concluyó con urgencia.
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