El Gobierno de La Rioja compra el Monasterio de San Agustín para ampliar el apoyo a niños y adolescentes.
LOGROÑO, 16 de diciembre.
En una reciente reunión del Consejo de Gobierno, el Ejecutivo riojano ha tomado la decisión de adquirir el histórico Monasterio de San Agustín por un valor de dos millones de euros. Esta acción se enmarca en un esfuerzo por aumentar la capacidad de acogida para menores en la comunidad autónoma.
Durante la conferencia de prensa posterior al Consejo, el portavoz del Gobierno, Alfonso Domínguez, indicó que actualmente la capacidad de atención a menores está completamente ocupada, al haber recibido a un total de diecisiete jóvenes. Esta situación ha llevado a la necesidad de una expansión para poder cumplir con las obligaciones establecidas por la normativa estatal.
Domínguez explicó que, de acuerdo con el Real Decreto Ley 743/2025, que trata sobre la redistribución solidaria de menores entre las comunidades autónomas, se espera recibir a otros siete menores en el futuro cercano. Esta medida subraya la urgencia de ampliar las instalaciones para ofrecer un alojamiento adecuado y seguro.
La estrategia del Gobierno incluye la compra del monasterio, que se convertirá en un centro de acogida para menores no acompañados. Se planea llevar a cabo una intervención mínima en la propiedad, que abarca 12.517 metros cuadrados, con el objetivo de habilitar el espacio rápidamente y ofrecer refugio a catorce jóvenes en un plazo de pocas semanas. Este centro será gestionado por una entidad del tercer sector, en colaboración con el Gobierno de La Rioja.
Sin embargo, el portavoz del Gobierno también manifestó su preocupación por el enfoque del Gobierno central en la atención a estos menores, señalando que las decisiones se han elaborado de manera "impuesta" y sin el necesario diálogo con las comunidades autónomas. Esta falta de transparencia podría comprometer la calidad del sistema de atención en la región, alertó Domínguez.
El Monasterio de San Agustín ha sido la sede de la congregación de Monjas Agustinas desde la década de 1970, cuando se trasladaron al convento ubicado en el Camino Viejo de Oyón. A finales de este año, las últimas dos hermanas que residían en el lugar se han mudado a Benicassim, marcando el cierre de una era en estas instalaciones que cuentan con una superficie construida de 2.424 metros cuadrados distribuidos entre usos religiosos y de vivienda.
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