Este 25 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Parlamento de La Rioja ha llevado a cabo un notable acto institucional en el que se ha expresado un firme rechazo a la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual.
El evento ha contado con la participación destacada del presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán, y la presidenta del Parlamento regional, Marta Fernández Cornago. Entre los asistentes también se encontraban importantes figuras como el alcalde de Logroño, Conrado Escobar, la delegada del Gobierno en La Rioja, Beatriz Arraiz, y la consejera de Salud y Políticas Sociales, María Martín.
Fernández Cornago ha iniciado el acto con un poderoso mensaje sobre la importancia de la responsabilidad compartida, destacando que "juntos podemos crear un entorno que respete la libertad y dignidad de las víctimas".
En su intervención, la presidenta ha abordado el enfoque de la campaña de este año, centrada en la trata con fines de explotación sexual. Denunció que esta "es una afrenta a la dignidad humana y representa un desafío serio para cualquier Estado y comunidad". Subrayó que se trata de una problemática que demanda un enfoque integral que priorice a las víctimas, especialmente en contextos de violencia de género y violaciones de derechos humanos.
Asimismo, recordó la conclusión más impactante del III Congreso Internacional sobre Trata de Seres Humanos, celebrado en Madrid, donde se afirmó que "la trata de seres humanos constituye una forma de esclavitud moderna que necesita respuestas urgentes, coordinadas y globales".
Con una emotiva conclusión, enfatizó que este acto debe servir tanto como un recordatorio de que las víctimas no están solas, como un reconocimiento de los inmensos desafíos que enfrentan. "El trayecto hacia la recuperación y la libertad es arduo y complicado", afirmó, añadiendo que "nuestro compromiso no es una simple promesa, sino un verdadero esfuerzo respaldado por el trabajo incesante de quienes se dedican a ayudar a estas mujeres a encontrar una vida renovada, plena de libertad y dignidad".
Poco después de sus palabras, Rocío Mora, directora ejecutiva de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), tomó la palabra para señalar que la trata de seres humanos, que tiende a invisibilizarse, tiene un rostro predominantemente femenino. Denunció la "violencia extrema y organizada” que afecta a las víctimas, dañando profundamente sus vidas y sueños.
Destacó que APRAMP lleva más de 30 años trabajando para proteger los derechos de estas mujeres víctimas de explotación sexual, brindándoles un apoyo integral adaptado a sus necesidades mediante diferentes programas.
La efectividad de los protocolos establecidos, en colaboración con las fuerzas de seguridad y diversas administraciones, fue un punto que subrayó Mora, quien también mencionó que la lucha contra la trata es aún más compleja que salir de situaciones de violencia en el ámbito de pareja.
En lo que respecta a sus logros recientes, Mora reveló que han podido abrir 1.235 espacios de atención y asistencia, encontrando entre 15 y 20 mujeres en esas situaciones. Además, "hemos recibido 987 llamadas de emergencia", enfatizó.
A pesar de estos avances, Mora insistió en que es fundamental contar con una Ley integral que aborde la especialización, la prevención, la reparación de daños y que proporcione mayores herramientas a las fuerzas de seguridad para combatir esta problemática.
Una voz conmovedora se escuchó a continuación, la de Paula (nombre ficticio), una mujer que logró salir de la explotación sexual con el apoyo de APRAMP. Relató su historia como superviviente, enfatizando la transformación que experimentó gracias al acompañamiento que recibió durante su proceso de recuperación.
Paula compartió que, como muchas, llegó a España buscando una vida mejor, pero pronto se vio atrapada en una red de explotación que la despojó de su libertad, salud y confianza. Sin embargo, su encuentro con la Unidad Móvil de APRAMP le brindó una nueva perspectiva, donde la trataron como una persona y no como un objeto.
Sus palabras reflejaron un profundo agradecimiento hacia quienes la apoyaron, quienes sin juzgarla le ofrecieron el camino hacia la recuperación de su autonomía y capacidad de decisión.
Para clausurar el acto, Gonzalo Capellán reiteró la importancia de una campaña institucional centrada en la trata y explotación sexual, describiéndola como "la esclavitud del siglo XXI". Hizo hincapié en que esta no es solo una cuestión regional o nacional, sino un problema global que atañe a toda la sociedad; según la ONU, más de 840 millones de mujeres en todo el mundo enfrentan este tipo de violencia.
El presidente concluyó asegurando que esta esclavitud significa deshumanización y cosificación, haciendo un llamado a la acción colectiva para intensificar los esfuerzos en la lucha por la justicia y apoyo a quienes han sufrido estas atrocidades. El evento fue amenizado por el Coro Joven de la Escuela Piccolo y Saxo, añadiendo un toque de esperanza y solidaridad a la jornada.
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