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El triturado de hueso de oliva mejora el aislamiento térmico de los ladrillos, según investigación.

El triturado de hueso de oliva mejora el aislamiento térmico de los ladrillos, según investigación.

En Logroño, el día 16 de junio, se ha presentado una investigación realizada en la Universidad de La Rioja que demuestra la efectividad de incorporar triturado de hueso de oliva en ladrillos de mortero para mejorar sus propiedades como aislante térmico. Además, esta práctica también permite revalorizar un subproducto de la industria del aceite que antes era desechado.

El estudio, llevado a cabo por Alejandro San Vicente Navarro como parte de su tesis doctoral en Ingeniería Mecánica en la UR, ha destacado la viabilidad energética, económica y social, así como la sostenibilidad ambiental de esta práctica. La investigación, titulada 'Metodología para la evaluación de la sostenibilidad en ladrillos de mortero dopados con triturado de hueso de oliva', ha sido dirigida por Javier Ferreiro Cabello y Esteban Fraile García, obteniendo la máxima calificación.

El triturado de hueso de oliva es un subproducto generado durante la producción de aceite de oliva que suele ser empleado como combustible en calderas de biomasa. Sin embargo, este estudio propone utilizarlo en la fabricación de ladrillos de mortero para mejorar su capacidad aislante y reducir la transmisión de calor.

A pesar de que al añadir el triturado se pierde algo de resistencia mecánica en los ladrillos, se logra un balance que los hace ideales para la construcción de edificios nuevos en España, según explicó Alejandro San Vicente.

El investigador realizó pruebas con diferentes porcentajes de triturado, concluyendo que los mejores resultados se obtienen con una proporción entre el cinco y el quince por ciento. Esta investigación se enmarca dentro de la construcción sostenible, que busca abordar aspectos técnicos, económicos, sociales y medioambientales para crear edificaciones más eficientes y respetuosas con el entorno.

Los ladrillos elaborados de esta manera presentan una mayor capacidad aislante, lo que se traduce en un menor consumo de energía para climatizar las viviendas. Aunque el coste inicial puede ser mayor, se estima que a largo plazo la inversión se amortiza gracias al ahorro en las facturas de suministros energéticos.

Además de los beneficios técnicos y económicos, este tipo de ladrillos contribuye a reducir las emisiones de CO2 a lo largo de su vida útil, especialmente en viviendas que dependen de fuentes energéticas eléctricas. Asimismo, el reciclaje de estos residuos de la industria del olivar ayuda a avanzar hacia una economía circular y a disminuir el impacto ambiental causado por la actividad humana.

En el transcurso de la investigación, Alejandro San Vicente ha publicado varios artículos científicos que amplían el conocimiento sobre el uso de subproductos en la construcción sostenible, mostrando el potencial de la innovación en la ingeniería para crear edificaciones más eficientes y respetuosas con el medio ambiente.