LOGROÑO, 22 de diciembre. La suerte ha brillado de manera notable en La Rioja este 22 de diciembre, aunque no para todos. Sin embargo, en la tienda de Bimba y Lola de Logroño, la suerte sonrió a sus empleados, quienes se sintieron favorecidos con el segundo premio de la Lotería de Navidad. Uno de ellos, sorprendido y emocionado, confesó: “No me lo creo. Estoy aún asimilándolo”.
A pesar de la animada atmósfera, los trabajadores continuaron con su rutina diaria, atendiendo a una clientela que, ajena a la fortuna que había llegado a la tienda, nada sabía de la alegría compartida entre los empleados. Fue en torno a las 13:00 horas cuando el interés mediático se desató, obligando a los empleados a lidiar con la repentina atención de los periodistas que llegaban en busca de historias sobre los ganadores.
El número 70.048, que trajo consigo el segundo premio valorado en 1.250.000 euros por serie —lo que equivale a 125.000 euros por décimo— había sido adquirido por la empresa para sus empleados en todo el país. Este año, cada trabajador pudo participar mediante una compra en la aplicación oficial de Loterías, y aquellos que lo hicieron ahora celebran una ganancia de al menos 31.250 euros por participación.
Entre las alegrías en Logroño destaca Rubén Álvarez, quien pronto cumplirá un año en la empresa. Relató con entusiasmo cómo se enteró de su buena fortuna: “Fui yo quien empecé a correr la voz. Al principio todos pensaban que bromeaba. Cuando verifiqué que el número coincidía, la emoción me superó”.
Al hablar de su suerte, Álvarez se muestra cauteloso: “Es difícil de creer. Tuve que verificar mi correo para asegurarme de que realmente había jugado”. A pesar del optimismo, hace hincapié en que entre los siete trabajadores de su tienda, no todos habían participado en la lotería.
En términos personales, Álvarez espera que esta ganancia le ayude a enfrentar la difícil situación del mercado inmobiliario: “Tal vez no alcance para comprar un piso, pero me gustaría usarlo para mejorar mi hogar. Por ahora, necesito darme tiempo para asimilarlo”.
En la sede central de Bimba y Lola en Vigo, la noticia fue recibida con una macroparty. Los empleados celebraron efusivamente junto a la prensa, brindando con champán mientras la felicidad invadía cada rincón de la oficina. “El murmullo comenzó a crecer hasta volverse un estallido de alegría”, comentaba una de las trabajadoras con una sonrisa contagiosa.
Mientras algunas empleadas bromeaban sobre la suerte que otros no habían tenido al no comprar boletos, la mayoría manifestaba cómo este premio les permitirá realizar esos planes que habían quedado en suspenso: un viaje “enorme” o, simplemente, un cambio de coche.
Curiosamente, una de las becarias de la firma celebró su cumpleaños el mismo día de la suerte, y no podía haber tenido un mejor regalo, especialmente dado que era la primera vez que jugaba en su vida.
Con aproximadamente 1.000 empleados en sus tiendas y cerca de 450 en oficinas, el impacto de la suerte se ha extendido por todo el territorio español. En una de las tiendas de Santiago, la felicidad también se reflejó en cada rostro, con la encargada asegurando que todas sus compañeras habían adquirido el número afortunado. “Aprovecharemos esta oportunidad para hacer frente a las hipotecas y otros gastos. Hoy, sin duda, trabajaremos con un nuevo aire de alegría”, concluyó optimista.
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