La educación musical inclusiva debe abarcar el talento excepcional y fomentar el crecimiento cognitivo.
LOGROÑO, 27 de octubre.
La inclusión en la educación musical se ha entendido recientemente como una prioridad que no solo abarca a estudiantes con necesidades educativas especiales, sino que también se ocupa de aquellos con altas capacidades. Esta fue una de las conclusiones destacadas en el VII Congreso Internacional de Música y Cultura para la Inclusión e Innovación, donde diversos expertos se reunieron para compartir sus ideas y experiencias al respecto.
Organizado por el Centro de Estudios Universitarios para la Educación en la Diversidad de la Universidad de La Laguna y respaldado por instituciones como la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universidad Villanueva de Madrid, el congreso congregó a un centenar de académicos nacionales e internacionales. Su propósito fue explorar el impacto social y educativo de la música como herramienta que fomenta la inclusión y la interdisciplinariedad.
Ernesto Rodríguez-Monsalve, presidente del congreso y responsable del área de Música y Artes Escénicas en UNIR, subrayó la importancia de considerar la inclusión educativa en su totalidad. "No se trata solamente de satisfacer necesidades específicas, sino también de cultivar el talento en todos los estudiantes, los de altas capacidades incluidos. Cada uno tiene un papel en la creación de un modelo educativo más equitativo", afirmó.
El evento permitió la presentación de 38 proyectos de investigación provenientes de más de 15 universidades y 80 investigadores, los cuales pusieron en la mesa la relevancia de la cultura y la educación para el desarrollo integral del ser humano. Este enfoque pone de relieve cómo la música puede ser un motor de cambio y crecimiento personal.
Entre los expertos que participaron se encuentraron investigadores de instituciones como la University of the Arts Helsinki y varias universidades españolas, incluyendo las de Madrid, País Vasco y Jaén, lo que demuestra la diversidad de perspectivas y enfoques dentro del ámbito académico.
Rodríguez-Monsalve recalcó que "la investigación en música es esencial para mejorar la calidad educativa y para que innovemos basándonos en evidencia científica". Esta idea resuena con las tendencias actuales que promueven una educación basada en el conocimiento fundamentado.
En este contexto, también se hizo hincapié en que el conocimiento generado no debe limitarse al ámbito académico, sino que debería extenderse a la sociedad. "La publicación científica no solo valida el trabajo realizado, sino que también proporciona visibilidad y reconocimiento a la labor educativa, asegurando su impacto en la comunidad", añadió Rodríguez-Monsalve.
Desirée García Gil y Laura Cuervo Calvo, investigadoras de la Universidad Complutense de Madrid y editoras de la revista RECIEM durante varios años, enfatizaron que es vital construir una cultura investigadora robusta, ya que esto influye positivamente en las prácticas educativas. Las revistas científicas se presentan como foros esenciales para el intercambio y debate del conocimiento, garantizando que la ciencia abierta eleve los estándares académicos.
Asimismo, ambas investigadoras enfatizaron que la investigación musical tiene múltiples funciones que impactan la ciudadanía, la inclusión y la diversidad cultural. "Cuando se facilita el acceso a este tipo de investigaciones, se abren posibilidades para influir en las políticas educativas y mejorar la utilización de nuevas tecnologías", señalaron.
El congreso también exploró el modelo de enseñanza musical del Centro Integrado de Música Padre Antonio Soler, un ejemplo de cómo se puede combinar un alto nivel académico con una formación artística activa en un espacio que promueve la integración.
Otros temas de discusión incluyeron el papel de la música en entornos hospitalarios y cómo factores tanto cognitivos como no cognitivos pueden predecir el rendimiento académico de los estudiantes.
En su cierre, Teresa Santa María, vicerrectora de Profesorado y Acción Cultural en UNIR, citó a San Juan de la Cruz para reflexionar sobre la experiencia vivida durante el congreso: "La música callada, la soledad sonora, captura nuestra vivencia en estos días, recordándonos que la música es mucho más que un arte; es educación, es un vínculo, es nuestra herencia cultural".
Santiago de la Cierva, presidente de la Fundación Villanueva, reiteró la idea de que el congreso es un claro ejemplo de cómo el ámbito académico puede ser un catalizador para la reflexión profunda y la construcción de una sociedad más justa. "Cada esfuerzo que promueve la inclusión y el respeto por la diversidad contribuye a un mundo mejor", concluyó.
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