Las bodegas se han convertido en parte esencial del paisaje urbano en todos los barrios.

Las bodegas se han convertido en parte esencial del paisaje urbano en todos los barrios.

Las IV Jornadas de los Barrios de Bodegas de La Rioja permiten "sorprenderse" por los secretos de este tipo de arquitectura

LOGROÑO, 6 Oct.

El coordinador de las IV Jornadas de los Barrios de Bodegas de La Rioja, organizadas por el Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR), Guillermo Arce, ha resaltado hoy cómo "no hay barrio de bodegas que no esté integrado en el paisaje".

El COAR acoge, desde hoy, unas jornadas que suponen una invitación, a través de una serie de fotografías en exposición así como una visita organizada, a los barrios de bodegas que, "a la gente que no los conozca, les va a sorprender", ha resaltado el coordinador de las jornadas.

Así, ha explicado, "aunque La Rioja es una comunidad muy pequeña hay muchas diferencias". Se trata de "arquitectura popular, como en su momento puede ser una masía, o un pajar. Tenían una necesidad, y una economía de medios; pues cogían y picaban".

"Ahora mismo se habla mucho de integración en el paisaje y yo no conozco ningún barrio de bodegas que no esté integrado en el paisaje. La forma de hacerlas las hace sostenible", ha relatado.

Se trata de construcciones que "tienen geotermia, son pequeñas cuevas vinculadas al mundo del vino".

El director general de Cultural, Roberto Iturriaga, momentos antes de la inauguración de las jornadas, y en declaraciones a los medios de comunicación, ha recalcado el "apoyo total" a iniciativas encaminadas "a que nuestro patrimonio no desaparezca".

En este sentido, Iturriaga ha recordado cómo, desde el año 2015, el paisaje cultural del vino y el viñedo de La Rioja es Bien de Interés Cultural.

El decano del Colegio de Arquitectos de La Rioja, Ángel Carrero, ha relatado cómo la exposición que se puede visitar en el COAR, alrededor de estas jornadas, es el resultado del trabajo realizado para facilitar recomendaciones técnicas para las bodegas y calados de los diferentes pueblos de La Rioja.

Los calados, ha relatado, "han sido a veces despreciados por la sociedad como una arquitectura popular secundaria", dado que a partir de los años 50 se dejaron de usar para elaborar el vino y empezaron a estar en un olvido.

El estar "enterrados, olvidados, provocó una depreciación de este acervo cultural que es desde el año 2015 bien de interés cultural en La Rioja y que tenemos que proteger, defender y proyectarlo en el futuro para que las siguientes generaciones conozcan cuáles son las raíces riojanas".

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La Rioja