La comunidad de La Rioja se prepara para integrar a menores inmigrantes no acompañados mediante un innovador enfoque enfocado en el apoyo familiar y el voluntariado.
En una reciente declaración, la consejera de Servicios Sociales, María Martín, se propuso “normalizar” la llegada de estos jóvenes, enfatizando la importancia de que se sientan como en casa en su nuevo entorno. La llegada de estos menores, ya en curso, plantea la necesidad de desestigmatizarlos y facilitar su acogida de la mejor manera posible.
Martín subrayó que el primer paso hacia la integración es “empezar a normalizar” su presencia, pues lo peor que se puede hacer es seguir marcándolos como diferentes. “Es esencial reconocer que todos merecen una oportunidad para ser parte de nuestra comunidad”, dijo.
La consejera también destacó que el objetivo es integrar a estos menores dentro de un sistema de protección que ha sido considerado exitoso, con especial atención en proporcionarles un entorno familiar que favorezca su bienestar y desarrollo individual.
Para lograrlo, Martín propuso un modelo de acogida que involucra a profesionales capacitados en entornos más íntimos y familiares, propiciando así un ambiente de calma y serenidad donde los menores puedan adaptarse con mayor facilidad.
Sin embargo, Martín criticó al Gobierno central por la falta de claridad en la información relacionada con la llegada de estos menores, incluyendo detalles sobre la cantidad y el cronograma de su ingreso. “Necesitamos datos concretos para planificar adecuadamente nuestra capacidad de acogida”, enfatizó.
En su compromiso por mejorar el sistema de protección de menores, La Rioja está implementando nuevos enfoques que van más allá de la capacidad de acogida. Se está promoviendo el trabajo conjunto con familias dispuestas a acoger y con voluntarios que deseen contribuir, ya sea compartiendo momentos sencillos como tomar un café o ayudando a los menores con el aprendizaje del idioma local.
Además, se busca ofrecer apoyo en su formación y en el establecimiento de vínculos afectivos, algo fundamental para que, tras haber atravesado experiencias difíciles, estos jóvenes puedan sentirse valorados y queridos.
“Lo verdaderamente esencial es no señalar, ni estigmatizar; debemos normalizar su llegada y trabajar para que se sientan como en casa. En La Rioja, tenemos la capacidad y el compromiso para hacerlo de forma efectiva”, concluyó María Martín.
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