El Ayuntamiento de Logroño ha presentado un ambicioso plan para abordar lo que han calificado como "un problema histórico" de inundaciones en la zona de Yagüe. Este proyecto, que incorpora un enfoque de drenaje natural, se desarrollará en un parque de 8 hectáreas en El Horcajo, con una capacidad de almacenamiento de 20,000 metros cúbicos de agua de lluvia.
El alcalde Conrado Escobar, acompañado de los concejales responsables de Medio Ambiente y del Distrito Este, ha revelado el anteproyecto que busca fomentar un drenaje urbano sostenible. Esta iniciativa no solo atenderá las recurrentes inundaciones que afectan al barrio, sino que también proporcionará un nuevo espacio verde para el disfrute de los vecinos.
El equipo de Nolter Ingeniería y Medio Ambiente ha presentado una solución que enfatiza la integración ambiental. Este enfoque incluye la construcción de una mota y una balsa de lluvias, elementos esenciales para gestionar de manera efectiva los episodios de lluvia intensa en el área.
Este sistema permitirá retener el agua durante fuertes tormentas y evacuarla de manera controlada a través de un sistema de válvulas que canalizará el agua hacia un colector de pluviales, para su posterior tratamiento en el alcantarillado, haciendo de este un modelo de gestión de recursos hídricos.
El propio alcalde ha subrayado que esta solución se ha diseñado no solo para mitigar las inundaciones, sino también para transformar la necesidad en una oportunidad, desarrollando un espacio que beneficie tanto al barrio como a la ciudad. El nuevo parque adoptará un diseño arbóreo que se integrará con el paisaje local, similar al ya exitoso Corredor Sur.
Desde el punto de vista técnico, el proyecto se ha fundamentado en datos de precipitaciones extremas obtenidas en los últimos años. Estas mediciones indicaron que problemas de inundaciones suelen surgir con lluvias que superan los 15 a 20 litros por metro cuadrado en media hora, con récords de hasta 30 l/m2 en 2018, que ocasionaron serias afectaciones en la comunidad.
En condiciones normales de lluvia, el agua será evacuada a través de las acequias de Rio Bajero y Río Somero, pero en situaciones de riesgo, se redistribuirá a la balsa de lluvias, implicando la movilización de aproximadamente 60,000 metros cúbicos de tierra para su construcción.
Además, se llevará a cabo la renaturalización de la zona inundable, que se transformará en un nuevo espacio recreativo con características medioambientales enriquecedoras, incluyendo arbolado, arbustos y praderas floridas, destinado a la recreación y el esparcimiento.
El alcalde ha asegurado que la probabilidad de que la balsa se llene durante el año hidrológico es extremadamente baja, lo que significa que el parque podrá ser utilizado de manera continua por los ciudadanos, salvo en casos de lluvias muy intensas. En tales ocasiones, servirá como un sistema de gestión de agua temporal, facilitando su evacuación controlada.
Escobar ha sintetizado el objetivo del proyecto, afirmando que busca no solo resolver las inundaciones históricas de la zona, sino también contribuir a una planificación territorial que beneficia al barrio y mejora su entorno. Este enfoque es parte de una mayor ambición por avanzar hacia una ciudad más verde y sostenible.
El alcalde expresó su agradecimiento al equipo técnico que ha podido transformar un desafío ambiental en una oportunidad valiosa para la ciudad. Con la creación de un nuevo espacio verde, Logroño está decidido a mejorar su patrimonio natural, incrementar su resiliencia al cambio climático y fomentar un ambiente urbano más saludable y amigable con sus residentes.
En términos de sostenibilidad y resiliencia, esta iniciativa se inscribe dentro de la estrategia de ciudad circular, con un diseño que incorpora técnicas de manejo de agua similares a las ya implementadas en otros parques locales. Este esfuerzo también está alineado con los objetivos más amplios de la comunidad hacia la reducción de residuos y el uso eficiente de recursos.
El anteproyecto del drenaje urbano en el Parque del Horcajo estima que la ejecución de las obras constará de un año y establece un presupuesto aproximado de 2 millones de euros, aunque requerirá expropiaciones previas de terrenos afectados.
Finalmente, esta actuación se encuadra en la Estrategia Circular Urbana para la Biosfera y complementa otros proyectos en Logroño, como el Corredor Ecológico del Suroeste y el Barranco de Oyón, reflejando un compromiso por avanzar en la sostenibilidad y la protección del medio ambiente en la ciudad.
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