Obispo de La Rioja: "La Semana Santa es un camino de entrega que nos une a todos".
LOGROÑO, 26 de marzo. Este año, la Semana Santa de Logroño recibe un impulso renovador gracias al obispo Santos Montoya, quien afirmó en su pregón que "la Semana Santa es un patrimonio de todos, no solo por nuestra participación, sino porque cada uno de nosotros está ligado al sacrificio del Señor."
El evento tuvo lugar en la iglesia de Santiago el Real, donde Montoya expresó que la celebración se convierte en un momento crucial para preparar la conmemoración de los eventos fundamentalmente cristianos: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. “Este acto no solo es un pregón, sino un aliciente para fortalecer nuestra fe,” añadió.
Recordando su llegada a la diócesis hace cuatro años, el obispo compartió que se le había sugerido dar el pregón en las tres sedes diocesanas de Calahorra, Santo Domingo de La Calzada y Logroño. Sin embargo, decidió primero familiarizarse con las tradiciones y particularidades de cada celebración, lo que le ha permitido una mejor apreciación y conexión con la Semana Santa, habiendo dado el pregón anterior en Calahorra.
“Este es un momento para reflexionar sobre las vivencias y emociones que han surgido a lo largo de nuestra historia colectiva,” comentó Montoya. “Las súplicas, los sentimientos y las experiencias de fe que se han vivido en las procesiones guardan un valor profundo, que muchas veces se aloja en el silencio de los tambores.”
En su discurso, el obispo también hizo mención de la exposición con motivo del 60º aniversario de la cofradía de Las Siete Palabras y el Silencio, donde destacó la importancia de la implicación comunitaria y la transmisión de tradiciones que han mantenido viva la fe a lo largo de generaciones. Montoya envió sus felicitaciones tanto a esta cofradía como a la de la Flagelación, que curiosamente comparte el año de su fundación: 1966.
Montoya subrayó que cada cofradía cuenta con su propia historia y numerosos relatos que contribuyen a la experiencia de la Semana Santa en Logroño. Hizo hincapié en que las procesiones poseen un lenguaje único que, al igual que cualquier otro, requiere estar atentos a su significado y a lo que podrían transmitirnos individualmente.
Según el obispo, “cualquiera puede sentir que está llamado a ser parte de esta narración de la pasión, entendiendo que lo que se presenta tiene un impacto directo en su vida.” Este enfoque promueve una inclusión que va más allá de la ceremonia, integrando a cada persona en la reflexión sobre el sacrificio y la redención.
La preparación y el esfuerzo que conllevan estas celebraciones son, como bien dice Montoya, una invitación a reconocer que el mensaje de amor y entrega que se escenifica tiene un propósito tanto para quienes participan como para quienes asisten a observarlo. “Todos debemos considerar que esta organización es para nosotros, porque Jesús se entrega por cada uno,” afirmó Montoya.
Desde su perspectiva, la Semana Santa no solo es un evento religioso, sino una oportunidad para reafirmar la dignidad de cada persona y el valor del sacrificio que representa. “Podemos decir que esta celebración nos pertenece a todos, y cada vida es sagrada ante los ojos de Dios,” añadió.
El obispo también resaltó que las once cofradías de Logroño representan diversas escenas de la pasión, narrando con el lenguaje de la devoción popular los pasajes de los Evangelios que narran la vida y muerte de Cristo. “Estos días santos son un reflejo del fervor del pueblo cristiano y su comprensión de los momentos culminantes de la vida de Jesús,” indicó.
Montoya aplaudió la iniciativa de acercar las imágenes a personas con discapacidad, enfatizando la importancia de la inclusión en la celebración, un gesto que refleja el propósito universal de la Semana Santa. “Las cofradías tienen la tarea de transmitir la fe que da sentido a nuestra existencia, y el cofrade siempre debe estar en sintonía con esta misión,” afirmó el obispo.
En su emotivo pregón, Montoya también anunció su participación en la procesión de la 'Borriquita' y recordó el profundo significado de la escena del Encuentro entre el Nazareno y la Dolorosa, que acontece el Miércoles Santo. “Aunque no aparece en los Evangelios, este momento ha dejado una huella en la devoción del pueblo,” reflexionó.
El obispo utilizó la analogía del Encuentro para hablar de la realidad de muchas personas que, por circunstancias fuera de su control, están separadas de sus seres queridos. “Deseamos que pronto se produzcan acercamientos, sanando las heridas provocadas por diferencias o injusticias,” concluyó, considerando esta narrativa como una súplica por la reunificación.
Con optimismo, Montoya mencionó que la próxima Semana Santa contará con la presentación de una nueva imagen del Resucitado, símbolo de esperanza y renovación. “Este nuevo encuentro refuerza la idea de comunidad que debe existir entre las cofradías, superando cualquier obstáculo que se presente,” concluyó.
Finalmente, el obispo recordó que la recepción de los pasos de las cofradías de la Flagelación y la Entrada de Jesús en Jerusalén marcará el inicio de un nuevo capítulo para la Hermandad de Logroño, un camino que promete fomentar un sentido de unidad y acompañamiento en la vida cofrade.