Solo en La Rioja ya hay más de 400 hectáreas quemadas por incendios en lo que va de verano
Las llamas arrasan en nuestra región y las autoridades no parecen actuar con la urgencia necesaria. La cifra es clara: más de 400 hectáreas ardidas en lo que llevamos de verano, superando incluso las quemas del año pasado.
Este desastre es consecuencia de la falta de inversión y de medidas eficaces para luchar contra el cambio climático. La inacción, la negación y los recortes en recursos están poniendo en riesgo a toda la comunidad. Si no actuamos ahora, las pérdidas serán aún mayores y las consecuencias, irreparables.
Para los ciudadanos, esto significa un aumento en riesgos para la salud, la economía y la calidad de vida. La sequía, el calor extremo y los incendios no son solo datos, son amenazas que afectan nuestro día a día, desde el aire que respiramos hasta el patrimonio que queremos preservar.
La gente debe exigir a las autoridades que destinen más recursos, que actúen con decisión y que no cedan ante las presiones de quienes niegan la crisis climática. La protección de infraestructuras, la creación de refugios y la inversión en prevención son pasos imprescindibles.
Lo que pase en los próximos meses marcará el futuro de nuestra región. Es hora de que los afectados, vecinos y responsables políticos, se unan y exijan acciones concretas. La inacción ahora tendrá costes mucho más altos en el futuro.