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La Casa de Las Ciencias: un enclave de divulgación científica y arquitectura sorprendente

La Casa de Las Ciencias: un enclave de divulgación científica y arquitectura sorprendente

Uno de los lugares más fascinantes y educativos de La Rioja es sin duda la Casa de Las Ciencias. Este museo, situado en la ciudad de Logroño, es un espacio dedicado a la divulgación científica que cuenta con una impresionante arquitectura que no dejará indiferente a nadie.

En este artículo, vamos a recorrer los diferentes espacios que conforman La Casa de Las Ciencias, descubriendo la historia detrás de su construcción y los elementos más destacados que alberga en su interior.

La historia detrás de La Casa de Las Ciencias

El edificio que hoy alberga La Casa de Las Ciencias fue construido en los años 60 por el arquitecto navarro Rafael Moneo, quien recibió el encargo de dotar a la capital de La Rioja con un nuevo edificio para albergar la Biblioteca Pública.

La obra se inició en 1967 y se prolongó hasta 1972, año en el que se inauguró la biblioteca. El edificio fue concebido como un conjunto de volúmenes que se adaptan al relieve del terreno, conformando una arquitectura que destaca por su sencillez y su elegancia.

La Casa de Las Ciencias nació en 1984 como un proyecto de divulgación científica impulsado por la Universidad de La Rioja. Desde entonces, este museo ha ido ampliando sus colecciones y recursos, convirtiéndose en uno de los espacios de referencia en el ámbito de la divulgación científica en España.

El espacio museístico

La Casa de Las Ciencias cuenta con una amplia colección de objetos y recursos que tienen como objetivo acercar la ciencia al gran público de una manera amena y didáctica. El espacio museístico se distribuye en varias salas, cada una de ellas dedicada a una temática concreta.

La primera sala que nos encontramos al entrar es la Sala de la Energía, un espacio dedicado a la física y la energía en sus diferentes formas. Aquí encontramos desde experimentos sencillos que explican los principios de la electricidad hasta dispositivos más complejos que muestran cómo se generan las energías renovables.

La Sala de las Matemáticas es otro de los espacios más destacados de La Casa de Las Ciencias. En este espacio se explica la importancia de las matemáticas en la vida cotidiana, mostrando diferentes experimentos y juegos que ilustran conceptos matemáticos de manera visual y sencilla.

La ciencia y la tecnología también tienen un espacio destacado en La Casa de Las Ciencias. En la Sala de la Tecnología se pueden encontrar diferentes dispositivos que han sido clave en la historia de la tecnología, desde los primeros teléfonos móviles hasta los robots más avanzados.

Otro espacio interesante es la Sala de la Astronomía, dedicada al estudio de los astros y las constelaciones. Aquí podemos encontrar un planetario y diferentes telescopios que permiten contemplar el cielo de una manera única.

La arquitectura de La Casa de Las Ciencias

La Casa de Las Ciencias no solo destaca por su contenido, sino también por su sorprendente arquitectura. Como hemos señalado, el edificio fue diseñado por Rafael Moneo, quien apostó por un diseño sencillo y elegante que se adapta al relieve del terreno.

La fachada de La Casa de Las Ciencias destaca por sus líneas horizontales y su austera sobriedad. El edificio cuenta con una gran cantidad de ventanas que permiten la entrada de luz natural al interior, lo que contribuye a crear un ambiente acogedor y luminoso.

En el interior, La Casa de Las Ciencias sorprende por su originalidad y por la cuidada selección de materiales. Las paredes de las salas están recubiertas de madera y cuentan con grandes lucernarios que permiten la entrada de luz natural.

La luz juega un papel fundamental en la arquitectura de La Casa de Las Ciencias, ya que Moneo diseñó el edificio de tal forma que la luz natural entrara por diferentes puntos y creara una atmósfera especial en cada una de las salas.

En definitiva, La Casa de Las Ciencias es un lugar sorprendente y educativo que no ha dejado de crecer desde su inauguración. Este museo es un ejemplo de cómo la ciencia puede ser divertida y amena, y de cómo la arquitectura puede ser un elemento clave para potenciar el valor de un espacio. Si visitas La Rioja, no puedes dejar de visitar La Casa de Las Ciencias.