La naturaleza promueve hábitos alimentarios más saludables, más allá del simple alivio del aire fresco.
En Madrid, el 29 de marzo, se han revelado hallazgos intrigantes de una investigación de la Facultad de Enfermería y Profesiones de la Salud de la Universidad de Drexel, en Estados Unidos. El estudio sugiere que una mayor inmersión en entornos naturales está vinculada a hábitos alimenticios más saludables, como el aumento en el consumo de frutas y verduras. Esta investigación, que combina métodos cuantitativos y cualitativos, analizó la correlación entre el tiempo que las personas dedican a la naturaleza y su dieta diaria.
La doctora Dahlia Stott, quien lideró la investigación como estudiante de doctorado, subraya que su trabajo es pionero en evidenciar cómo el tiempo al aire libre puede fomentar elecciones alimenticias más beneficiosas. Publicado en la aclamada revista 'Social Science & Medicine', Stott y su equipo buscan explorar la manera en que las interacciones cotidianas con el entorno natural impactan factores como la alimentación, la actividad física y el bienestar general.
Brandy-Joe Milliron, coautora del estudio y profesora en la misma facultad, añade que esta investigación revela que la naturaleza no es solo un contexto para comportamientos saludables, sino un componente activo que puede ser utilizado para mejorar la salud. "Estamos convencidos de que estos hallazgos pueden guiar el diseño de intervenciones que promuevan intencionadamente estas conexiones", afirma Milliron.
En su análisis, los investigadores encuestaron a 300 adultos en varias regiones de Estados Unidos, quienes compartieron información sobre su tiempo en la naturaleza y sus hábitos alimenticios en la semana previa. Los científicos categorizaron las interacciones con la naturaleza en tres tipos: indirecta (observación), incidental (presencia cercana, como plantas en casa) e intencional (actividad en parques o espacios naturales). Los resultados mostraron que tanto las experiencias incidentales como las intencionales estaban significativamente asociadas con elecciones dietéticas más saludables.
El equipo llevó a cabo entrevistas en línea con 30 participantes, representando una variada gama demográfica y hábitos alimenticios. Durante estas conversaciones, se les pidió que evaluaran su aprecio por la naturaleza y que explicaran sus motivos, para así establecer una conexión entre su relación con el entorno natural y su alimentación.
Stott observó que quienes pasan más tiempo en la naturaleza, tanto de manera incidental como intencionada, reportan tener una dieta de mejor calidad y un patrón alimenticio más sostenible. Los participantes también mencionaron que su salud mental se beneficiaba de su conexión con la naturaleza, lo que les motivaba a adoptar hábitos alimenticios más saludables.
Los resultados de las entrevistas indicaron que un mayor contacto con el entorno natural ayuda a reducir niveles de depresión, ansiedad y estrés. Stott señala que esto influye en la manera en que la naturaleza impacta nuestras elecciones alimenticias, sugiriendo que aquellos que experimentan menos problemas emocionales tienden a tener una relación más sólida entre su interacción con la naturaleza y sus hábitos alimentarios.
A medida que los participantes compartían sus experiencias, muchos coincidieron en que sentirse conectados con la naturaleza los llevaba a consumir más opciones saludables como frutas y verduras. Esta observación fue respaldada por datos de la encuesta, resaltando que pasar tiempo en la naturaleza no solo fortalece la conexión de las personas con su entorno, sino que también promueve una dieta más equilibrada y sostenible.
La doctora Stott concluye que, si las personas dedican más tiempo a la naturaleza, como sociedad estaremos mejorando nuestra salud general. "Lo esencial es encontrar el parque más cercano, un espacio verde o simplemente disfrutar del jardín en casa para potenciar nuestro bienestar", recomienda. Además, enfatiza que los beneficios de interactuar con la naturaleza se extienden más allá de la alimentación, contribuyendo a una mejora integral de nuestra salud física y mental. Stott espera que este estudio resalte la relevancia del tiempo en la naturaleza para el bienestar personal y el cuidado del planeta.