Pide la cuenta, se niega a pagar y acaba robando la caja de un bar en Logroño
Un hombre amenazó de muerte a una camarera en Logroño para robar la caja, con 13 antecedentes previos. Lo detuvieron en el bar gracias a los vecinos.
Un hombre amenazó de muerte a una camarera de un bar céntrico de Logroño para llevarse la caja registradora, y acabó detenido en el mismo local gracias a la gente que había alrededor.
Todo pasó el pasado domingo, sobre las tres de la tarde. La camarera iba a cerrar y le pidió al único cliente que quedaba que pagara lo consumido. Él se negó a malas maneras, dijo que no tenía dinero e intentó pagar con una tarjeta que no funcionaba.
Entonces se levantó, se metió detrás de la barra y amenazó a la trabajadora con matarla. Le exigió la recaudación del día. Ella logró salir a la calle a pedir ayuda y pulsó la alarma antiatracos, pero en ese momento el hombre aprovechó para agarrar la caja con el dinero.
Aquí pasó algo que cambió el final. Un vecino vio a la camarera nerviosa pidiendo auxilio y ayudó a retener al hombre dentro del bar, sujetando la puerta para que no escapara. Varias personas que pasaban por allí llamaron al 091. Pocos minutos después llegó una patrulla de la Policía Nacional y lo detuvo. Estaba muy alterado y tenía el dinero encima, después de haber tirado la caja al suelo.
Lo más llamativo es que el detenido tenía 13 antecedentes policiales previos y 6 requisitorias judiciales ya cesadas. Es decir, no era la primera vez que tenía problemas con la justicia, y eso pone sobre la mesa hasta qué punto el sistema llega a detectar a quien reincide.
Para cualquier persona que trabaje en hostelería o en comercio, el caso es un recordatorio duro. Trabajar de cara al público, sobre todo al cerrar, puede poner en peligro la integridad física de quien está detrás de la barra o del mostrador. Y para los clientes, sirve para entender que lo que pasa en un bar de barrio también nos afecta a todos.
La Policía Nacional recuerda que conviene no dejar dinero en efectivo en las cajas registradoras, sobre todo a la hora de cierre, y revisar que los accesos estén bien asegurados. Si ves algo raro, un intento de robo o un movimiento sospechoso, llama de inmediato al 091. Como demuestra este caso, una llamada a tiempo puede marcar la diferencia.
El detenido pasará ahora a disposición judicial por un delito de robo con violencia en grado de tentativa. Lo previsible es que el juzgado decida sobre su situación en las próximas horas o días. Para la camarera, el susto queda ahí, pero su actuación y la de los vecinos que se implicaron son un ejemplo de lo que puede hacer la gente cuando actúa con rapidez y sin mirar hacia otro lado.