Una IA pensada para las personas: 120 expertos debaten en Logroño cómo cuidar mejor
120 expertos en Logroño debaten cómo la IA puede mejorar la autonomía de personas con discapacidad y qué riesgos hay con sus datos.
La inteligencia artificial ya está entrando en los cuidados de personas con discapacidad, y en Logroño alguien ha decidido que tiene que hacerlo con lupa. Este miércoles, 120 profesionales se han reunido en el Centro Universe para hablar de una pregunta sencilla: ¿la tecnología está pensada para la gente que la va a usar?
La jornada 'IA+Humana. Tecnología que incluye, personas que transforman' la organizan Plena inclusión, la Federación de Empresas de La Rioja a través de La Rioja Digital, y el propio Centro Universe. Es la segunda edición: la primera se celebró en Madrid en mayo.
Dicho de forma directa: la idea es que la IA sirva para que una persona dependa menos de otros para hacer su día a día, participe más y tenga mejor calidad de vida. Pero, según los organizadores, eso no pasa solo. Hay que diseñar las herramientas desde el principio con accesibilidad y criterios humanos, y no arreglarlas después.
¿Qué significa esto para ti? Si tienes un familiar mayor que vive solo, o un hijo con discapacidad intelectual, puede que en poco tiempo te suenen cosas como sensores en casa que detectan una caída sin cámaras, o programas que adaptan la información a quien tiene dificultades para leer. Algunas de estas experiencias ya se presentaron en la jornada: evaluación cognitiva personalizada, centros de día que amplían servicios con herramientas digitales y telediarios accesibles para personas con dificultades de comprensión.
Pero ojo, no todo es ventaja. Los propios ponentes pusieron sobre la mesa riesgos claros: quién guarda los datos de salud de una persona, qué pasa si un algoritmo se equivoca con alguien vulnerable y quién responde por ello. Son preguntas que todavía no tienen respuestas cerradas en el Tercer Sector.
Qué puede pasar ahora: lo previsible es que estas herramientas empiecen a llegar a residencias, centros de día y servicios de apoyo en los próximos años, impulsadas tanto por entidades sociales como por empresas. Si eres usuario, familiar o trabajas en el sector, lo más útil es preguntar qué datos se recogen, quién los controla y cómo se puede opinar o rechazar un sistema antes de que se implante. La tecnología puede ayudar mucho, pero solo si las personas afectadas tienen voz en cómo se usa.