Corea del Sur abre sus puertas: 50 millones de clientes para el vino riojano
La FER acerca a las empresas riojanas el mercado coreano: 50 millones de consumidores y aranceles reducidos. Vino, agroalimentación y moda, en el punto de mira.
Cincuenta millones de personas al otro lado del mundo podrían acabar brindando con vino de La Rioja. Así de directo es el mensaje que ha lanzado la Federación de Empresas de La Rioja (FER) tras su jornada sobre oportunidades comerciales en Corea del Sur.
La cita reunió en Logroño a una veintena de empresas riojanas con el embajador coreano en España, Lim Soosuk, y con representantes del ICEX. El objetivo: explicar cómo entrar en un mercado que, en la práctica, es más accesible de lo que muchos creen.
¿Por qué ahora? Porque desde 2011 existe un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Corea del Sur que ha eliminado la mayoría de aranceles. Es decir, vender allí sale más barato y resulta menos complicado que antes. Y el vino, según se apuntó en la reunión, ya figura entre los cinco primeros productos españoles exportados a Europa en este contexto.
Para el ciudadano de a pie, la noticia tiene varias lecturas. Si trabajas en una bodega, una empresa agroalimentaria o del sector de la moda y la cosmética, puede abrirse una vía real de crecimiento y, con ella, empleo. Si no, la conexión es más indirecta: más ventas para las empresas locales suelen traducirse en más actividad económica en la comunidad.
Eso sí, conviene no lanzar las campanas al vuelo. El discurso oficial habla de «oportunidades», pero no concreta cifras de empleo ni de negocio cerrado. Las palabras del embajador, que destacó la afinidad cultural entre españoles y coreanos o el éxito de los 10.000 peregrinos coreanos que pasan cada año por Logroño, son simpáticas, pero no sustituyen a los contratos firmados.
Qué puede pasar ahora: las empresas interesadas deberían informarse en la FER y en el ICEX sobre ayudas a la exportación y requisitos del mercado coreano. Para los que solo son consumidores, la recomendación es sencilla: estar atentos a la llegada de productos riojanos a los lineales y a la evolución real de las exportaciones, más allá de los titulares.