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Experta de UNIR advierte sobre indicios preocupantes en comedores escolares para identificar trastornos alimentarios.

Experta de UNIR advierte sobre indicios preocupantes en comedores escolares para identificar trastornos alimentarios.

La investigadora del Grupo de Investigación en Adicciones Comportamentales (GIAC) de UNIR, Giulia Testa, ha destacado la importancia de estar atentos a las señales de alarma presentes en los comedores escolares con alumnos que padecen trastornos alimenticios.

En una entrevista a Europa Press, la doctora en Psicología ha señalado algunas de estas señales, como comer lentamente o de pie. Además, ha mencionado que estas personas suelen estar alerta para ver si alguien las está controlando. Otras conductas típicas incluyen masticar durante mucho tiempo, separar los alimentos en el plato, desmenuzar o trocear la comida, esconder o tirar la comida, secar el exceso de aceite con la servilleta o ir al baño frecuentemente durante la comida.

Una vez detectado el problema, Testa enfatiza la importancia de reportarlo a la familia, ya que estamos hablando de menores. En caso de existir un clima de confianza, también se puede intentar hablar con el alumno, pero no durante la hora de comer, sino en un momento de tranquilidad.

La investigadora sugiere acercarse a la preocupación e informarle al alumno que se debe informar a sus familias debido a que son menores de edad. Respecto a las familias, Testa destaca la importancia de comentar directamente lo observado y subrayar que se trata de problemas graves de salud mental que requieren atención profesional. Aunque los educadores o docentes no deben tomar el papel de la familia, sí deben orientarla sobre la importancia de buscar ayuda y brindar apoyo si es necesario.

Además, en el día a día, se puede actuar promoviendo actitudes y estilos positivos y adecuados en relación al peso y a los cambios corporales propios de la adolescencia. También es útil trabajar el desarrollo del pensamiento crítico en relación a las redes sociales y la imagen de delgadez de la sociedad, proporcionando herramientas para enfrentar las burlas de los compañeros.

Testa aboga por una educación nutricional en los centros escolares, así como por promover un estilo de vida saludable que incluya la práctica de actividad física. En cuanto a los trastornos alimenticios más conocidos, como la anorexia y la bulimia, la investigadora destaca que en la anorexia hay una tendencia a controlar la alimentación, mientras que en la bulimia se presentan episodios de atracones y una pérdida de control. Estas conductas se manifiestan a través de diversos aspectos, como realizar tareas de pie en lugar de sentado, inquietud durante las comidas y comentarios que demuestran insatisfacción con el propio cuerpo.

Además de los síntomas mencionados, Testa también subraya otras consecuencias negativas como daños dentales, mal aliento, aislamiento social, baja autoestima, falta de concentración y bajo rendimiento escolar.