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Destacado experto de UNIR identifica en la educación incluyente e intercultural la solución para erradicar el odio ancestral entre comunidades.

Destacado experto de UNIR identifica en la educación incluyente e intercultural la solución para erradicar el odio ancestral entre comunidades.

LOGROÑO, 11 Nov.

Una educación "inclusiva e intercultural", que se prolongue "durante generaciones", y el "diálogo mutuo con el otro" en el que se "busquen puentes" son dos de las claves en las que debe hacerse hincapié para superar el odio entre pueblos o entre ideologías diferentes. Una situación que se ejemplifica en el actual conflicto entre Israel y Palestina.

Así lo ha señalado, en una entrevista con Europa Press, Elías Said-Hung, profesor del Máster en Educación Inclusiva e Intercultural y codirector del proyecto de investigación 'Hatemedia' de UNIR, para quien se trata de enfrentamientos que "no se pueden solucionar rápidamente, requieren mucha constancia, acuerdo, y mirarse y dialogar mutuamente entre las partes".

Por eso, considera que "el enfoque de la educación inclusiva e intercultural, que es fundamental, más allá de trascender en el reconocimiento del otro, sino en el dialogar con el otro y aprender con el otro, que no es lo mismo que reconocer al otro".

Ha sumado que "es importante establecer unas líneas rojas a nivel social, establecer que no todo vale para todos" y, aunque ha reconocido que "hay pocos casos de éxito de este tipo de procesos de pacificación en conflictos tan arraigados" como el de Israel y Palestina, cita como ejemplo "el caso sudafricano".

"Para Nelson Mandela -explica- hubiera sido muy fácil al salir de la cárcel llamar a la gente a la calle, lo más difícil era lo que él hizo, tratar de entender al otro y no generar un escenario en donde el otro se sintiese humillado, sino que había una necesaria búsqueda de puentes".

Algo, añade el profesor Said-Hung, que se hace ahora más complicado "con las redes sociales, con tanta emotividad, tanto radicalismo, tanto uso de expresiones de odio hacia el otro, esto no solo dinamita los puentes de diálogo, sino que exige también escenarios de monitoreo, detección de esas expresiones, generación de iniciativas que faciliten la contranarrativa que favorezca reconocer, entender, dialogar y aprender del otro".

En este marco surge el proyecto 'Hatemedia' de UNIR, "con el que queremos ir detectando, ir comprendiendo el fenómeno del odio en las redes sociales y tener un monitor que ya ha sido lanzado inicialmente, una versión de prueba, una primerísima versión, para detectar si hay odio o no hay odio, el tipo de odio y la intensidad de odio".

Importante especialmente ha apuntado el experto de UNIR esa medida de la intensidad "porque en las redes no solo se están dando expresiones extremas de odio que vayan a violar las leyes, sino que hoy por hoy el odio se va asentando desde supuestos o expresiones que favorecen prejuicios y que son caldo de cultivo del que luego surgen los conflictos".

Frente a ello, plantea "dos estrategias fundamentales, primero, a nivel educativo, fomentar y asegurar modelos educativos con un enfoque inclusivo e intercultural". Un concepto de inclusivo que vaya más allá de las necesidades especiales, sino partiendo del principio de que todas las aulas son diversas, una diversidad que no viene únicamente del extranjero, viene de los propios nacionales también".

Y por otro lado, cita en segundo lugar, "promoviendo iniciativas que ayuden, dentro del debate de la opinión pública, a modular, a contrarrestar las estrategias de diseminación de odio y de desinformación".

Porque, como advierte, "lo que está en la red parece que es espontáneo y no lo es, estamos reconociendo dentro de estos proyectos de 'Hatemedia' patrones de diseminación de odio muy específicos, que vienen con unos intereses para favorecer movimientos de extrema derecha, para favorecer un clima de inestabilidad a favor de unos intereses concretos", como siempre ha ocurrido, asegura, en el conflicto entre Israel y Palestina.

"Es muy difícil cambiarlo, no se puede pensar que esto es un ejercicio a corto plazo. Es tiempo, constancia, claridad en unas líneas rojas y plantearlo de forma intergeneracional", recalca Said-Hung, quien advierte igualmente de que "una de las características de la comunicación digital al día de hoy es la búsqueda del espectáculo y la emotividad para mover al lector".

Un lector "que tiene diferentes fuentes. Tiene Twitch, tiene TikTok, tiene Instagram, tiene Discord, tiene X, tiene los medios de comunicación tradicionales, y todos están buscando esa espectacularización que atraiga al lector, y obviamente la emotividad es un elemento fundamental dentro de ese proceso de atracción".

Éste es otro de los campos de trabajo del proyecto que se está desarrollando en UNIR, la implementación de "iniciativas inclusivas que se están moviendo sobre la construcción de bots que ayuden a la publicación de contranarrativas que vayan si nosotros logramos detectar odio, tipo de odio, intensidad de odio, podamos desarrollar argumentos que repelan a esas expresiones".

De este modo, UNIR está llevando a cabo, con la financiación del Ministerio de Innovación, el proyecto 'Hatemedia' que cuenta ya con un monitor activo de detección de odio, "la idea es que al final de año se pueda hacer pública una versión más desarrollada" del sistema.

Una iniciativa que "ayude a ese proceso de detección que le sirva a periodistas, a instituciones públicas, a actores del tercer sector interesados en esa lucha, para generar contranarrativas, para poder hacer acciones de moderación oportunas" frente al odio.

"Siempre ha existido el odio. El problema ahora mismo es que estamos en un escenario de hipercomunicación e hiperemotividad, que es un caldo de cultivo ideal para la diseminación de estereotipos, para la promoción de prejuicios en torno a unos supuestos contenidos desinformativos y expresiones que son tendentes a esos prejuicios y ante las que necesitamos desarrollar también líneas de acción proactivas", apunta.

Por eso, el experto UNIR aboga por "un ejercicio de mucha constancia, de muchas iniciativas, pero con un fondo común que también es la base de todo proceso de transformación de la sociedad contando con la educación y el reconocimiento hacia los otros actores".

Un proceso en el que la educación, finaliza insistiendo Elías Said-Hung, "es clave", y más teniendo en cuenta que, en la mayoría de las ocasiones, "van adelante los que quieren hacer uso de este tipo de expresiones de odio en comparación con lo que estamos estudiando y buscando ir contra este fenómeno".