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Experta de la UNIR advierte que jóvenes escriben con errores a propósito para desafiar normas ortográficas.

Experta de la UNIR advierte que jóvenes escriben con errores a propósito para desafiar normas ortográficas.

LOGROÑO, 30 Mar.

El uso "correcto" de la ortografía como "forma de asegurar la uniformidad de la lengua". Es la necesidad que defiende la directora del Máster Universitario en Didáctica de la Lengua y la Literatura en ESO y Bachillerato de UNIR Edith Mora, quien, por ello, advierte de que "los jóvenes están escribiendo mal intencionadamente para encajar en el grupo".

Así lo ha afirmado la experta de UNIR en una entrevista con Europa Press, en la que ha afirmado que "tanto la correcta ortografía como el manejo adecuado del lenguaje están muy relacionados con el desarrollo de competencias comunicativas".

Algo, ha recalcado Mora, "esencial" puesto que "expresarse y escribir correctamente va a preparar a los estudiantes para afrontar los retos del mundo laboral real, hoy en día es necesario demostrar capacidades siempre en el ámbito de la expresión escrita para competir por un puesto de trabajo".

"Menos práctico pero igualmente importante" para la profesora es que "la forma correcta de la escritura es lo que asegura la uniformidad de nuestro código lingüístico, nuestra lengua". "El castellano es muy diverso y cambia constantemente, así que necesitamos de convenciones para entendernos, como señas de identidad. Sin unos criterios que lo unifiquen, difícilmente nos reconoceríamos", ha recalcado.

Por eso, de cara a aprender estas aptitudes desde la infancia, defiende que "habría que corregir las estrategias, generar estrategias más adecuadas en el aula para trabajar con la ortografía", comenzando por "los hábitos de lectura, y eso se empieza a impulsar, a motivar desde casa".

"Una persona que lee -señala- muestra mejores capacidades de expresión verbal y específicamente de habilidades de escritura, porque cuando un niño lee, cuando un joven lee, está en contacto directo con las palabras". Hábitos de lectura y de contacto con la palabra que también deberían apoyarse en estrategias de enseñanza en el aula "con las que los profesores no partan solo de la memorización de reglas".

Para Mora, "los docentes a veces se centran en identificar, en detectar los errores ortográficos y no se ocupan de crear espacios de aprendizaje significativos, funcionales, donde los estudiantes trabajen con las palabras que utilizan en...". Y, en este ámbito, es en el que entraría la expresión a través de las redes sociales.

"Los jóvenes se están expresando ahora por escrito la mayoría de las veces, a través de las redes, y lo hacen mediante la adaptación de las formas del lenguaje a las necesidades que marcan la misma naturaleza de esos recursos digitales", apunta la experta UNIR.

Por eso, Edith Mora alerta de que "escribir correctamente entre los adolescentes puede, a veces, no estar bien aceptado, de modo que escriben mal por conveniencia, intencionalmente, para no ser el 'empollón' y encajar con el grupo".

A su juicio, para corregir este tipo de situaciones, "la vía más sencilla y más eficaz está desde casa y en el aula a través de la lectura, pero la lectura por placer, la literatura no de forma instrumentalizada, sino de forma natural, por gusto".

Un hábito que, insiste, "es necesario que se procure desde la Educación Infantil, cuando los niños comienzan a descubrir con asombro las palabras, es en ese momento cuando están motivados, un interés que debería de permanecer hasta la edad de adulta, ofreciéndoles esos espacios de contacto con la literatura, con la imaginación, con la creatividad, con la expresión".

"Hay que dejarles que se expresen de manera oral y luego invitarlos también a expresarse de forma escrita. Para eso hay que crear lo que se llaman entornos de aprendizaje funcionales, hacer que el alumno utilice las palabras que involucren su experiencia real y cotidiana, y que reconozcan las reglas". plantea.

Un aprendizaje que les serviría desde niños a que "sobre todo entiendamn para qué les sirve escribir bien, qué utilidad tiene en su vida, la razón de que se les imponga el aprendizaje de reglas, porque su no se les muestra o no se les dice para qué les sirve, qué utilidad tienen en su vida, esa imposición les puede provocar todo lo contrario, rechazo, igual que ocurre con la lectura".

Mora propone, por ello, una forma de aprender y de asimilar ortografía que "debería ocurrir de manera natural y de manera lúdica desde la edad infantil hasta ir adaptándose a todo lo que tiene que ver con las experiencias atractivas de los jóvenes".

En este marco, la propuesta de introducir la ortografía como criterio de evaluación en la Ebau, con reducción de nota por cada falta que se cometa es, para la expserta UNIR, "una medida acertada, ya que la ortografía debe de ocupar un lugar central en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en el desarrollo académico".

Con todo, considera que "no debe enfocarse estrictamente como penalización y afectar solo a los estudiantes, sino que tiene que implicar principalmente a los profesores, son ellos quienes deben de ocuparse de crear estrategias apropiadas, atractivas, eficaces, para garantizar el aprendizaje de la ortografía y la correcta expresión escrita".

"Lo importante es no verlo como ahora los vamos a castigar y les vamos a agregar un agente de presión y tienen que escribir y los vamos a culpar por los errores que cometen. Si se va a evaluar y penalizar ahora la ortografía y va a formar parte de la nota en el examen para acceder a la universidad, entonces los profesores tienen que prepararse ellos para poder preparar mejor a sus estudiantes".

Y es que, como profesora universitaria y de Máster, Edith Mora alerta de "lo que vamos viendo cada año cada final de curso, cuando en el claustro manifestamos la misma preocupación y una de las más urgentes, que es cómo podemos hacer para mejorar el nivel de escritura básica y académica".

"Es una de las preocupaciones más presentes entre los profesores cuando los estudiantes entregan actividades, cuando responden a los exámenes y presentan su trabajo de fin de estudios, porque presentan un alto índice de errores en la escritura". incide Mora.

Algo, reseña, que no se puede permitir "porque dentro de muy poco estarán enfrentando la realidad del mundo laboral cada vez más competitivo y en el que cada vez más se pone de manifiesto la importancia del desarrollo de las competencias comunicativas". "Es urgente trabajar estas competencias desde edades tempranas", finaliza.